Los nueve “Vasos Alquímicos Externos”

Hace miles de años en China comenzaron a desarrollarse el conocimiento y las prácticas relacionadas con la comprensión y el dominio del sistema energético del cuerpo, la red de conductos a través de los cuales la fuerza vital fluye por todo el cuerpo con un ritmo similar al de las mareas. Este llegó a ser conocido como el “Arte de transformar lo interno y lo externo”.
Los objetivos de esta ciencia y práctica fueron y siguen siendo:

1. la recuperación de la salud y la armonía;
2. fortalecimiento y alto rendimiento personal;
3. rejuvenecimiento, longevidad y belleza;
4. desarrollo y transformación interior;
5. alcanzar altos niveles de consciencia y vivencias.

Una de las claves para el acceso a la comprensión del sistema energético del cuerpo es el concepto de “Los nueve Vasos Alquímicos Externos” (pies, rodillas, caderas, manos, codos, hombros, abdomen, pecho, cabeza), que debido a su estructura natural, son capaces de acumular, mantener y transformar la energía en el cuerpo. Estos vasos cumplen con un aspecto muy importante para la Alquimia Taoísta — son responsables para el trabajo de la recuperación de los meridianos y el funcionamiento de los órganos internos y las glándulas.

Vasos_Alquimicos

El Arte evolucionó hasta convertirse en un sistema bien definido de prácticas internas, para llegar a entender y regular el sistema energético del cuerpo, razón por la que se incorporó en la Alquimia Taoísta y en la Medicina Tradicional China (MTC). Los monjes taoístas lo utilizaron como parte de su práctica espiritual para cultivar la fuerza interna, mientras que los practicantes de MTC usaron los indicadores sintomáticos, que marcan el proceso de su funcionamiento, interpretándolos para diagnosticar y tratar las enfermedades.

Entre aquellos, que lo practicaron, podemos mencionar al legendario Huá Tuó.

En el Yoga Taoísta hay una práctica específica ¡para cada órgano y para cada vaso del cuerpo! Una serie de prácticas está dedicada al trabajo con los nueve “Vasos Alquímicos Externos” (los pies, las rodillas, las caderas, el abdomen, el pecho, la cabeza, los hombros, los codos y las palmas).

Cada práctica tiene cinco niveles, desde la regulación de la energía en el vaso, hasta llegar a entender por completo los procesos alquímicos más profundos.

El primer nivel de la técnica tiene como objetivo construir el vaso como un Espacio o Volumen definido, que permite percibir su capacidad de llenarse y guardar energía.

El segundo nivel es para construir o desarrollar las conexiones internas entre el Vaso y el resto del cuerpo. En esta etapa el practicante percibe la capacidad de recoger y desarrollar energía.

El tercer nivel crea las condiciones para producir el elixir alquímico o dicho en otras palabras, la energía con la que uno puede mejorar el estado y la cualidad de su cuerpo. Esta etapa está también relacionada con la Respiración Natural, cuando los Vasos empiezan a influir en la respiración interna de todo el cuerpo.

En el cuarto nivel, los vasos influyen la circulación general de la energía, dándole al cuerpo una nueva cualidad, que en la alquimia taoísta se llama Esencia Divina. En esta fase los Vasos se convierten en una fuente de energía adicional.

En el quinto nivel los vasos participan en el proceso de transformación de todo el cuerpo, donde cada Vaso genera lo que en la alquimia taoísta se denomina un néctar.

En las etapas iniciales de la práctica, tenemos que concentrarnos principalmente en recuperar y fortalecer los centros energéticos y establecer las conexiones entre los Vasos y el resto del cuerpo.

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por INBI World

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